Mi misión es acompañarte a que encuentres el equilibrio cuidándote y sintiéndote bien contigo misma, para que te vuelvas a priorizar y conectar con tu belleza interior a través de viajes relajantes

¿Quieres saber cómo empecé yo a priorizarme?

Cruzar el charco

Si te digo que llevo toda la vida en la estética te mentiría, aunque vengo de familia que se ha dedicado a la estética toda la vida.

Durante 10 años trabajé en sectores que nada tenían que ver con el mundo de la estética, pero empecemos desde el principio…

Siempre fui una inconformista y una valiente se podría decir.. pero no siempre fue así, de pequeña era una niña muy buena, estudiosa e intenté siempre hacer lo que se suponía que debía hacer para tener un futuro seguro, empecé la carrera de Administración a pesar que siempre me apasionaba la psicología…

Mi mentalidad era mucho más adelantada para la edad que tenía, cuando cumplí los 21 añitos, se dió mi primer punto de inflexión al cambio en busca de mi esencia, de mi propio equilibrio, decidí embarcarme y cruzar el charco como digo yo (sí aunque muchas de vosotras os sorprendéis cuando os cuento, soy una Paraguayita en Barcelona con genes alemanes e italianos)

Aún sin saber lo que quería, lo dejé todo para reencontrarme.

Retome la carrera (porque era mi zona de confort) y mientras estudiaba trabajé en varios sectores, desde niñera hasta camarera, donde me reencontré con mi pasión por la escucha y el trato al cliente.

¡Vamos soy una cajita de sorpresas!

Unos años más tarde me invitaron a un evento de cosmética y cuidados de la piel.

Sin darme cuenta, empezaba a moverse algo en mí que no lo había sentido antes. Me encantó la idea de poder ayudar a muchas mujeres desde otra perspectiva.  Así que me metí de lleno en el mundo de la estética, no fue fácil, pero sí muy  gratificante. 

Mi especialidad

Al principio para identificar qué es lo que me apasionaba hice Estética Integral, tocando todas las áreas. Ahí descubrí que era todo lo relacionado con la estética facial, las terapias corporales y la cosmética.

Decidí que lo mejor que podía hacer por mí y mis clientas era especializarme, porque quería ser excelente en lo que me apasionaba. Así que empecé a formarme con los mejores profesionales de la estética facial, dermocosmética, estética oncológica y Masoterapia. Además de cursos de crecimiento personal, PNL e Inteligencia emocional que es otro mundo que me encanta, aprendiendo de ellos he ido formando mi propio sistema de trabajo adaptándome a las necesidades de cada piel y buscando siempre ese equilibrio interior/exterior tan necesario.

Tratar la piel desde un punto holístico es esencial, que te sientas en otra dimensión mientras tratamos el cuerpo es lo que tú necesitas.

Después de trabajar en varios centros, me di cuenta que si quería respetar la piel al máximo, ofrecer efectividad sin descuidar la sensorialidad y la relajación absoluta, tenía que desarrollar mi propia marca..

Nace Araceli Marengo como marca personal

Mi filosofía

Es respetar los límites de la estética, para mi la piel es Salud con lo que mis tratamientos siempre van a estar enfocados a mejorar su estado y potenciar su renovación y activación natural.

Creo firmemente que nuestra piel es el reflejo de nuestro estado de ánimo mental y emocional, de ahí mi forma de ver el cuidado de la piel desde un punto holístico y de aceptación. 

Mi visión

Pienso que viajar a través de los recuerdos es posible. Ese aroma a flor de cerezo, ese campo de cuando eras niña o incluso esa mezcla exótica de ese viaje espectacular que hiciste, están almacenados dentro de ti y solo necesitas relajarte para volver a sentirlo.

Un viaje hacia todos los sentidos donde por fin te permites ser tu misma conectando de nuevo con tu esencia y consiguiendo que tu piel reciba lo que realmente necesita, encontrando su equilibrio.

¿Por qué la flor de cerezo?

Este hermoso árbol de Sakura y su flor de cerezo hacen referencia a la belleza y a los guerreros Samurai. 

Simboliza el renacimiento propio de la primavera y se asocia con un período de transformación, con lo efímero de la vida y la belleza imperfecta. 

Representa a las mujeres, mujeres que evocan fuertes, seguras de sí mismas. Es un ejemplo de la filosofía japonesa Wabi-Sabi «wabi» es simplicidad, armonía, frescura, la tranquilidad y el equilibrio, «sabi» significa “la flor de tiempo”. Implica la progresión natural del tiempo, significa entender que la belleza es efímera

Si observamos las flores, no solo cuando está en plena floración, sino también en la etapa posterior, podemos sentir la belleza imperfecta de la vida en estado puro.

Tú eres esa mujer que se evoca fuerte, imparable que puede con todo y está por todos, es el momento de dedicarte tiempo, sí, tiempo para ti, para transformarte, encontrar tu equilibrio cuidándote y cultivando una belleza interior que no es más que apreciar el proceso de envejecimiento, cuidándote poniendo atención y presencia.

Y ahora que me conoces un poco más ¿Por dónde comenzamos a buscar tu equilibrio ideal?